
Pero este año ha tenido una especial afluencia de público. Dicen los expertos que se debe a que los entusiastas defensores del derecho a poseer y usar armamento temen que Barack Obama restrinja la venta de armamento (al menos armamento pesado), por lo que han corrido a reforzar sus arsenales domésticos.
Además, un dato preocupante (al menos para mí), es que ha descendido notablemente la edad de los usuarios. Los aficionados se han apresurado a adiestrar a sus vástagos. En la feria de armas de Kentucky ha habido más niños que nunca, pese a que el armamento que se exhibe sea más grande que ellos.
Tomado de XL Semanal
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