La señal era tan potente, y parecía tan auténtica, que muchos de los miembros del programa Phoenix empezaron a pensar que la larga búsqueda había dado frutos. Rápidamente, los científicos pusieron en marcha el protocolo de comprobación y desviaron la antena hacia otro punto del cielo, pero cuando volvieron a apuntar la señal seguía allí. Una ola de euforia sacudió a los miembros de la SETI, incluida su directora, Jill Tarter: estaban convencidos de que la señal procedía del espacio profundo.Para comprender lo que ocurrió es mejor que vean el vídeo adjunto:











































