


Desde los años 20 hasta bien entrados los 50, las compañías tabaqueras utilizaron la imagen de médicos y profesionales sanitarios sin ningún reparo. En numerosos carteles y anuncios de publicidad aparecían doctores y enfermeras dándole al fumeque y recomendando las excelencias de determinada marca. “Cuida tu salud, fuma Chesterfield”, ‘L& M, justo lo que el médico te mandó” .


Para refrescar nuestra frágil memoria, una exposición en la biblioteca de Nueva York recoge todos los anuncios desde los años 20 a los 50, cuando la industria del tabaco campaba a sus anchas, organizado por el Dr. Robert K. Jackler, de la Escuela de Medicina de Stanford.

“20.679 doctores –ni uno más ni uno menos- aseguran que los Luckies son menos irritantes” , decía a mediados de los 50 una campaña de Lucky Strike. “La protección para tu garganta contra la irritación y la tos”. Numerosos anuncios reclamaban las bondades del tabaco a la hora de hacer la digestión, aclarar la garganta o combatir el estrés. En otros, como en la campaña de cigarrillos Fátima a finales de los 40, era una enfermera la que hacía su recomendación.







Fumar era un hábito que daba clase y “glamour” a las damas distinguidas, a las que proporcionaba una bella sonrisa.



Pero lo más lamentable es encontrarse a una serie de bebés animando a fumar a sus mamás. “Antes de regañarme, mamá – decía el mensaje sobre la imagen de un temeroso bebé – sería mejor que te encendieras un Marlboro”. “Sí – añadía el lema de la campaña – no necesitas malos humos, ése es el milagro de Marlboro”. (El famoso cowboy Marlboro no se popularizó hasta los años 70)


Por todos es conocido que actualmente los mensajes y recomendaciones son algo distintos...


...algo que contrasta notablemente con los alegres anuncios de antaño.